La Templanza de María Dueñas

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La Templanza, de María Dueñas

Una de mis aficiones es la lectura. En alguna otra ocasión, ya te he hablado de algún libro, y hoy quiero hablarte de la última novela que he leído: La templanza, de María Dueñas.

No voy a hacer una crítica literaria, sino que lo que quiero es reflexionar sobre la primera parte de la novela, ya que es donde el tema financiero está más patente.

Si no sabes de que va, simplemente comentarte que se trata de una historia ambientada en la segunda mitad del siglo XIX y que transcurre en tres escenarios: México, Cuba y Jerez.  Historia de amor, aventuras, malos malísimos, buenos superbuenos, y en general, todos los ingredientes de las grandes novelas, los puedes encontrar en La Templanza. La parte de la historia que transcurre en México y La Habana es sobre la que quiero reflexionar y llamar la atención sobre el papel de los bancos y el sistema financiero en la vida de las personas.

A partir de aquí, contiene spoilers.

Por una serie de circunstancias, el protagonista de la novela, pierde una gran inversión que ha realizado, lo que le supone la pérdida de todo su patrimonio.

Para intentar recuperarlo, contacta con un prestamista privado (Tadeo Carrús) con el que había realizado tratos en el pasado, para que mediante un nuevo préstamo intentar salvar su patrimonio. En ese momento, con ausencia de un sistema financiero y de banca comercial, lo normal para obtener dinero era recurrir a prestamistas privados. Como te digo, en este caso, el protagonista de la historia ya había recurrido a él en el pasado, y si en anteriores tratos, el interés era abusivo, en esta ocasión, el interés que le exige el prestamista es del 100 % de lo prestado y el plazo de cuatro meses, ¡imagínate!

El protagonista, con el dinero del préstamo, sale de México para intentar hacer fortuna en Cuba, y poder así salvar su hacienda. Otros personajes que saben que va a emprender viaje para iniciar nuevos negocios, le confían su dinero para que lo invierta junto al de él, y además, al conocer que va a Cuba, otro personaje, le entrega una importante suma de capital, para que se la entregue a su hermana, que reside e La Habana, y que le corresponde por la herencia del padre. En consecuencia, el protagonista se encuentra embarcando con una fortuna en efectivo, ya que las transacciones internacionales todavía no se han inventado.

Con estos ejemplos, lo que quiero llamar tu atención es sobre el papel de la banca moderna, que aunque muy denostado en estos tiempos, facilita enormemente la vida y las transacciones comerciales. ¿Te imaginas un préstamo con un interés del 100 %? ¿Tener que viajar con un dineral en efectivo? ¿No poder percibir una herencia por residir en otro país?

Todas estos trámites nos los ha solucionado la banca comercial, que insisto, seguro que con muchos defectos y aunque el sistema siempre es mejorable, los trámites financieros se han simplificado mucho y permiten obtener financiación a un precio razonable, realizar inversiones cómodamente o cobrar y recibir transacciones en cualquier lugar del mundo. Además, la evolución ha sido realmente rápida, porque, aunque como te digo está ambientada en la reciente república Mexicana de mitad del XIX y en la Cuba colonial, no ha pasado tanto tiempo.

Anímate a leerlo y me cuentas que te ha parecido, y sobre todo tus reflexiones financieras.

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